Visita a Westvleteren – part 2

En primer lugar tomó la palabra Fray Godfried (a quien vemos en la foto de la derecha) para explicarnos el proyecto Westvleteren XII detalladamente:
El problema
La parte del monasterio donde residían los 22 monjes se estaba hundiendo. Al estar construido sobre un terreno muy húmedo, mezcla de suelo limoso y arcilla, el edificio se estaba agrietando y los cimientos estaban perdiendo estabilidad, por lo que la única posibilidad era derribarlo y construir uno nuevo con mejores cimientos.Sin embargo, la construcción de un nuevo monasterio era un gasto demasiado alto para poder asumirlo con los ingresos normales de la comunidad.
Recibieron donaciones de muchas empresas, de particulares y de otros monasterios, pero aún así, los ingresos no eran suficientes para acometer toda la obra. La solución

La fundación que ayuda y protege el monasterio, sugirió a la comunidad que una de las cosas más valiosas de su patrimonio era su famosa cerveza, elegida varias veces como la mejor cerveza del mundo, y que podría ser el momento de plantearse su comercialización a mayor escala por una única vez. De esta forma, los aficionados a la cerveza podrían adquirirla sin tener que desplazarse hasta el monasterio y los monjes, por su parte, podrían recaudar los fondos necesarios para realizar las obras del monasterio.Aunque en un primer momento los monjes estuvieron en contra de esta solución, porque podría alterar su vida monástica, basada en el trabajo y la oración, la fundación se ofreció a guiarles y apoyarles en todo el proceso para causar el menor trastorno posible.
Finalmente, la comunidad de St. Sixtus Westvleteren aceptó esta propuesta y la fundación les ha asesorado y puesto en contacto con los expertos más idóneos para este proyecto.
Durante la rueda de prensa, quisieron dejar muy claro, que se trata de una venta única de la mejor cerveza de su gama: la Westvleteren 12.

El packaging
Para diferenciarla de la cerveza que sólo se vende en la puerta del monasterio (que no lleva etiqueta), pero sin tener que comprar una máquina etiquetadora y, no obstante, cumplir con las exigencias legales en lo que respecta a un producto que se comercializa en el mercado, han optado por trabajar con botellas pintadas, diseñando para la ocasión un logo (WESTVLETEREN XII) cuya tipografía refleja un producto con tradición, y cuya denominación hace referencia tanto a la gama de la cerveza, como al año en el que los monjes empezarán a vivir en su nueva casa.


Asimismo, para informar al público de los motivos de esta venta tan especial, han decidido vender esta cerveza en estuches de 6 botellas y 2 copas pequeñas y así aprovechar el embalaje para explicar sus motivos.

Con esta presentación de su producto quieren recalcar que el destinatario es el consumidor final y no el canal de hostelería. Es muy importante para ellos dejar claro que los hosteleros no tienen que incluirla en sus cartas donde las demás trapenses!En cuanto al diseño del estuche – que para algunos es un poco feo – tampoco se ha dejado al azar, pretende reflejar el espíritu de la acción: han escogido el color negro de los ladrillos usados para la construcción del nuevo edificio, como se puede comprobar en la foto aquí debajo. En este sentido, consideran cada estuche como un ladrillo, de manera que la persona que compra un estuche “está aportando un ladrillo del nuevo monasterio”, y éste es también el lema que se puede leer en los estuches : “Ad aedificandam abatiam adiuvi” : “he ayudado a construir una abadía”.

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