Llega la última etapa del viaje con el Pasaporte Cervecero.

       

Hace prácticamente un año comenzamos junto a Crusat y la revista Bar & Beer, una de las acciones comerciales más bonitas de nuestra trayectoria inspirada por las admiradas y prestigiosas cervezas trapenses. Propusimos a nuestros clientes y grandes aficionados de estas cervezas, realizar un viaje sensorial a través de la degustación de 12 cervezas trapenses elaboradas por diferentes abadías, para el que sólo necesitaban llevar consigo como equipaje un documento muy especial, el Pasaporte Cervecero.

Con este pasaporte era posible viajar sensorialmente de una abadía trapense a otra gracias a algunas de sus magníficas cervezas, degustadas en los diferentes “Locales Trapenses” colaboradores que participaron en la acción. Para premiar la admiración e interés demostrado por los participantes, tanto clientes, como hosteleros y comerciantes, sorteamos un viaje para visitar las abadías trapenses en Bélgica en persona. En total 4 fueron los afortunados ganadores: 2 clientes y los respectivos propietarios de los locales donde adquirieron su Pasaporte Trapense: 13 Pekados de Oviedo y Molly Malone’s de Mataró.

Ha llegado el momento de completar la última etapa del viaje. La más emocionante sin duda.  Entre el 9 y el 13 de octubre los cuatro premiados estarán visitando cinco de los seis monasterios trapenses belgas en nombre de Cervebel y Crusat.

Westvleteren: La abadía de St. Sixtus de Westvleteren es la responsable de elaborar entre sus muros la cerveza Wesvleteren XII, considerada como la mejor cerveza del mundo durante largo tiempo en ratebeer. Se trata de la única abadía trapense que no ha introducido sus cervezas en el circuito comercial y su adquisición es restringida.

Westmalle: La cervecería del monasterio trapense de Westmalle,en funcionamiento desde 1836, inició el estilo “triple” de forma oficial en 1934. Junto con su hermana, la doble forman una pareja de calidad excepcional posiblemente formada por los mejores representantes en cada uno de ambos estilos.

Rochefort: Los muros de la abadía de St. Rémy de Rochefort atesoran varios siglos de historia. Ya en el siglo XVI existe constancia de la existencia de una cervecería en su interior. En Diciembre de 2010 un aparatoso incendio destruye parte de la abadía, aunque afortunadamente no afecta a distintas partes del monasterio entre las que se encuentra la cervecería, lo que les ha permitido seguir manteniendo su producción.

 

Orval: La abadía de Orval supone uno de los complejos arquitectónicos más bellos entre las abadías trapenses belgas, construido en 1931 junto a las ruinas del monasterio original del siglo XI, destruido durante la Revolución Francesa. Durante su reconstrucción se decidió instalar una cervecería para ayudar al mantenimiento del monasterio. Su cerveza única y singular se caracteriza por aplicar técnicas de dryhopping e incluir levaduras de la familia Brettanomyces para su fermentación.

 

Chimay: La abadía trapense de Notre Dame de Scourmont es fundada a mediados del siglo XIX. La clave para la elaboración de sus cervezas reside en su levadura, cuya cepa original fue aislada por el Padre Theodore del monasterio en los años 50. Aún hoy en día es usada esta cepa primitiva como base para su propagación.

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